VERSION ESPAGNOLE - Dîner offert par le gouverneur du Chiapas - Mexique

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Discurso con motivo de una cena ofrecida por el
gobernador de Chiapas

Chiapa de Corzo, martes 8 de diciembre de 2009

Es un gran placer para mi esposo, Jean-Daniel Lafond, yo misma y la delegación que nos acompaña encontrarnos en su compañía.

Estoy encantada de estar de regreso en Chiapas, donde ya me quedé, al final de un periplo de juventud fabuloso que me había llevado desde el norte de México hasta aquí.

Las impresiones que conservo de este viaje me vienen a la mente hoy tan vivas como lo eran cuando entraron por los ojos de la muchacha que era yo y se me grabaron en la memoria tan fijamente como las piedras de los antiguos monumentos que han atravesado las épocas.

Imágenes que, por tomar la bella expresión del poeta chiapense Jaime Sabines, "han brotado en mis ojos como una nueva luz".

Vuelvo a encontrar intactas esta luminosidad el cielo calor de Chiapas y es una gran felicidad.

Estoy más feliz aún entre ustedes por que esta región habla con una fuerza inaudita e inextinguible de las grandes civilizaciones que existían antes de la llegada de Cristóbal Colón.

De hecho, y estoy orgullosa de repetirlo aquí, estas civilizaciones antiguas, cuyos descendientes constituyen la mayor población indígena de la federación mexicana, son al igual que las Primeras naciones de Canadá: los indígenas, los Inuit y los Métis, nuestras raíces más profundas en este continente.

Ignorarlo, es aniquilar de golpe caras enteras del patrimonio de la humanidad.

Ahora bien, la historia de este continente comienza por la de estos pueblos milenarios.

Esta historia es rica, está bien documentada y se encarna en cada una y cada uno de ustedes.

No basta enorgullecerse de estos vestigios majestuosos ofrecidos al mundo entero; es preciso también, y con el mismo fervor, preocuparse de la suerte de las personas que han heredado ese patrimonio.

Espero con impaciencia, estimados amigos, reanudar y continuar con las fuerzas vivas de la sociedad chiapense un diálogo iniciado durante mi primera estancia aquí.

Esperamos con entusiasmo oírlos hablar de sus preocupaciones actuales, sus retos cotidianos, sus aspiraciones más acuciantes y sus sueños más entrañables.

Nos interesa conocer las perspectivas de los jóvenes, las mujeres y los hombres de Chiapas, orgullosos de su cultura ancestral y preocupados por preservarla en un mundo mestizado y cada vez más abierto a la diversidad.

Es con este espíritu de solidaridad y de fraternidad que hemos venido a su encuentro.

Les estamos infinitamente agradecidos por esta cálida acogida.

Y usted debe saber, Señor Gobernador, hasta qué punto quería detenerme en Chiapas en el marco de esta visita de Estado a México.

¡Viva Chiapas y viva la amistad entre nuestras poblaciones!