SPANISH VERSION - State Luncheon - Mexico

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Discurso con motivo del desayuno de Estado ofrecido por Su Excelencia el señor Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de México, y la señora Margarita Zavala de Calderón

México, lunes 7 de diciembre de 2009

Tuve la ocasión de decirles anteriormente el afecto y la admiración que siento personalmente por su país, así como el apego indefectible que tienen muchos de mis compatriotas canadienses hacia México, que sigue siendo para ellos un destino querido.

Ya sea que están animados por el deseo de descubrir una cultura de infinita riqueza, o de intercambiar ideas en los campos de interés común, o de explorar posibilidades de colaboración o negocios, o todo ello al mismo tiempo, los canadienses están, sin duda, Señor Presidente, bajo el embrujo de México.

Es imposible abordar la relación entre nuestros dos países sin tener en cuenta este capital de afecto.

Reitero mi mensafe de que, sin duda alguna, somos a la vez amigos y socios hemisfericos comprometidos sin reserva con los mismos valores democráticos de justicia y de equidad, asi come el respeto al estado de derecho y las libertades individuales.

Y nos regocijamos de los esfuerzos que desplegamos de común acuerdo para realzar la seguridad y aumentar la prosperidad a escala hemisférica.

Compartimos su convicción, Señor Presidente y lo cito, de que la "democracia es un proceso permanente de construcción y de mejora de nuestras instituciones”.

Además le estoy muy agradecida de hacer de este desayuno, que tau amablemente nos ofrecidora con motivo de esta visita de Estado, una ocasión para entablar un verdadero diálogo sobre las cuestiones que tienen una gran importancia para nosotros.

Aprovechemos juntos este valioso momento en el que podremos compartir perspectivas, emitir propuestas, y por qué no, esbozar sueños, como lo hacemos libre y alegremente en torno a una mesa en familia.

La profundidad de los vínculos que unen a nuestras poblaciones me autoriza a hablar de los vínculos familiares entre nosotros.

Por tanto, en nombre de esta solidaridad y de esta fraternidad que consideramos uno de los bienes más valiosos, deseo de todo corazón que siguiendo nuestro ejemplo, todas las fuerzas vivas de nuestras sociedades continúen el diálogo ya vigoroso que existe entre nosotros.

Come dije en la confeencia de prensa esta mañana: sólo el diálogo eliminará toda sombra en la relación luminosa que nos une y que es para nosotros, los canadienses y los mexicanos, una promesa de futuro.

Señor Presidente, ¡brindo por nuestra amistad sin igual!